Llevaba un montón de tiempo con ganas de ver la película de “500 Days of Summer” y el otro día por fin me decidí a dedicarle un hueco. El narrador advierte desde el principio que no se trata de una película de amor, y tiene parte de razón. Por fin, estamos ante una película semi - realista en la que se analiza en profundidad la relación de pareja, con un toque amargo pero que nos pone los pies en la tierra.
Y es que las películas en ocasiones hacen un daño enorme. Chico se tropieza con chica por la calle, se disculpan y se despiden con una sonrisa. Chico y chica empiezan a coincidir por toda la ciudad, en la biblioteca, en la panadería, en el café... hasta que en una cálida noche de verano, con una suave brisa, y una tenue iluminación se besan en la calle, si me apuras con una bicicleta apoyada en una verja de fondo. Empieza el romance y normalmente en algún punto, la historia se complica un poco, pero en el fondo sabemos que acabará bien. Pero ¿y las historias que no acaban bien? ¿Y esas historias que no son tan perfectas? ¿No merecen ser contadas?
Las películas nos crean unas expectativas en ocasiones irrealistas y algo utópicas que son difíciles de alcanzar, y a veces nos llevan a creernos desdichados. Nos tumbamos en la cama antes de dormir y recreamos en nuestra imaginación miles de escenas peliculeras, imaginamos e imaginamos y luego llegan las decepciones de la mano de la cruda realidad. Por eso, creo que esta película es una terapia para todos nosotros, para seguir luchando y recuperarnos de nuestros fracasos. La belleza no sólo se encuentra en los finales de la gran pantalla, la mayor parte de las veces es mejor inventar nuestro propio largometraje. ¿Habéis visto esta peli? ¿Os ha gustado? B





































