Cuando los mortales de clase media salimos de compras, hay dos opciones en cuanto a tiendas que visitar. Por un lado están las visitas de rigor a Zara, Stradivarius, Mango etc etc… y por otro y en ocasiones especiales, el acudir a algunas marcas algo más “exquisitas” en las que no solemos comprar a diario.
Y es que hay ocasiones en las que entrar en una tienda de alto copete se convierte en casi un evento social. ¿Quién no ha sentido alguna vez una punzante mirada en la nuca de esa dependienta de una tienda cara? Sobre todo cuando entras en vaqueros o con ropa no demasiado sofisticada. En ocasiones resulta un juicio en toda regla en el que estás esperando un “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?”
El clasismo en el mundo de la moda es patente, y últimamente ya he oído a varias amigas confesar un hábito que les hace estar más cómodas en este tipo de establecimientos donde cualquier prenda de ropa no baja de los 150 euros. El quid de la cuestión es procurar llevar encima alguna bolsa de otra tienda finolis para que el mensaje a transmitir sea que no eres tan extraña a ese tipo de compras (aunque guardes la bolsa desde hace 4 años). La verdad es que todas mis fuentes han reconocido que funciona, y que comienzan a tratarte como a una igual aunque vayas vestida con harapos (quizás exagero).
Todo esto puede resultar ridículo y desproporcionado pero he de confesar que hay veces en que esas miradas desaprobadoras crean una situación incómoda. Y claro que alguna de las soluciones más claras sería evitar comprar en ese tipo de tiendas pero ¿Por qué tienes que privarte de hacerte con un vestido fabuloso sólo porque la dependienta de turno se crea descendiente de Donna Karan?
¿Qué opináis? ¿Alguna vez os habéis sentido fuera de lugar en una tienda “carilla”? ¿Probaríais el truco de la bolsa? B









































